Cocina Criolla
Lo típico en comida Chilena
Gastronomía en la Sexta Región
La empanada de horno
O "calduda" como figura en el Diccionario de la Real Academia Española es una
magnífica obra culinaria, símbolo de chilenidad, que toma parte en numerosas
actividades del quehacer ciudadano. En nuestro país las revoluciones se hacen
con empanadas y vino tinto; es la recompensa por el voto en los actos
eleccionarios; emblema gastronómico en las festividades patrias; aperitivo
acostumbrado en los asados campestres; plato tradicional dominguero que promueve
la reunión familiar; bocadillo substancioso que en las tardes deportivas de los
estadios acompaña a los sanguches de potito y pernil para calmar el apetito y
los nervios de los hinchas exaltados.
Es muy probable que los primeros españoles asentados firmemente a los pies del
cerro Huelén, ya cansados con la dieta aborigen, algo monótona y produciendo sus
propios alimentos de origen peninsular, hayan procurado hacer la empanada
gallega y como no tenían el molde apropiado para hacer este gran pastel circular
de carne y cebollas, optaron por hacer pequeñas empanadas gallegas rectangulares
o triangulares que no necesitaban molde, las que enriquecieron agregando ají y
pimentón seco molido; así se habría originado nuestra empanada de horno chilena.
Este plato penetró todas las capas sociales, así como se iban formando con el
cruzamiento de ibéricos y aborígenes. Su popularización se debe, sin duda, a su
preparación fácil, cómodamente transportable, simple de comer sin platos ni
cubiertos, recalentable de cualquier modo y que deja a sus consumidores
satisfechos y contentos.
Para proclamar la excelencia de una empanada de horno chilena ha de tener un
aroma deleitoso e invasor, donde en forma equilibrada confluyan los olores de
carne, cebolla, ají, comino y masa horneada. Ha de ser bien dorada y algo
sonrosada por el ají de color que infiltra sus paredes; con el vientre levemente
abombado, denotando relleno suficiente. Su tamaño será prudente más no mezquino,
intermedio entre la antiestética empanada gigante de Pomaire y el humilde pequén.
De sabor será muy gustosa y picantita y sobre todo muy jugosa. La masa delgada,
suave, ligeramente quebradiza, sin que se desarme a la primera mordida; de
ninguna manera puede ser elástica o reseca, dura y gruesa. Los pliegues de la
masa que clausuran los bordes de la empanada deben ser delgados, nada de cachos
y bordes duros, exuberantes y quemados, de manera que al comerla no se desechen
y por el contrario deben ser el último bocado delicioso de masa dorada
humedecida por el caldo coloreado y picante de las cebollas.
La empanada debe servirse reposada, calientita, pero no ardiente, para
saborearla con fruición sin quemarse el gaznate ni el paladar y poder sostenerla
en la mano como antorcha de chilenidad mientras corre el jugo hasta el codo.
Para hablar del laboreo de este plato iniciaremos el discurso con el relleno o
pino, poned atención.
El pino:
Básicamente está compuesto de carne de vacuno y cebollas de guarda, son
desaconsejables las cebollas nuevas por su sabor no bien maduro y por ser
demasiado aguachentas.
Entre los cortes de carne recomiendo el asiento de picana, lomo, choclillo o
posta de paleta; otras carnes duras y fibrosas deben desecharse porque es muy
ingrato masticar interminablemente nervaduras intragables mientras ya han
llegado a su destino masa y cebollas.
No debemos olvidar que el pino puede hacerse en vez de carne de vacuno, con
gallina. La famosa empanada de ave de tiempos pretéritos en que pollos, pollonas,
gallinas y capones eran sabrosísimos y su demanda y precio eran elevados. La
carne de vacuno, en esos tiempos de mi infancia, era mucho más barata que las
gallináceas; comerse un pollo asado era una fiesta y una empanada de ave, un
lujo que sólo se comía en casa de ricos, o de campesinos afortunados. Tan
valiosas eran estas aves que quien osaba robarse una gallina se hacía acreedor a
una condena de 3 años y un día. Pero desde que el pollo broiler se adueñó del
mercado se acabó la empanada de ave, porque el pino con broiler es francamente
desabrido. Si logra conseguir una gallina o pollo de campo no olvide que esta
empanada ocupó un elevado lugar en nuestra gastronomía dominguera. En Pomaire
hacen unas empanadas gigantescas con pino de carne y una presa entera de ave,
con hueso y todo, cocidas en horno de barro, lo que les da un sabor muy
atractivo, característico de la empanada de campo.
Entrando en los detalles del pino proceda a picar la carne en cubitos de 1 cm,
no cometa el desacierto de molerla porque pierde el pino parte importante de su
atractivo. Fría la carne en manteca de cerdo sólo hasta que se cueza muy
ligeramente, para que pueda aportar su jugo cuando complete la cocción dentro
del horno; alíñela con sal, comino recién molido en el mortero de piedra y salsa
de ají. Corte la cebolla en cuadro grueso, fríala en manteca sólo hasta que se
ponga ligeramente transparente, no la recueza porque perderá parte del jugo que
deba entregar durante el horneado de la "caldua", alíñela con sal, ají de color
y pimienta antes de retirar del fuego. Hay personas que les cae indigesta la
cebolla si no está bien cocida, en ese caso, que no coma empanadas. Mezcle la
carne y cebollas, deje enfriar y ponga en la heladera. Este enfriamiento tiene
por objeto que el jugo de la carne y cebollas se mantenga retenido para ser
soltado sólo en el interior de la empanada y además hacerlo más fácilmente
manejable para rellenarlea porque la manteca se solidifica, el jugo se espesa y
así se evita que el pino se desparrame. No cometa el pecado de agregar harina
par espesar el jugo transformándolo en engrudo.
Tenga a mano huevos duros cortados en ocho gajos, buenas aceitunas sajadas y
pasas grandes remojadas.
Pino para 20 empanadas:
Ingredientes:
1 kg de asiento de picana
4 cebollas grandes
4 cucharadas de manteca
1 cucharadita de comino
2 cucharadas de ají de color
1/2 cucharadita de pimienta
2 cucharaditsa de salsa de ají
20 aceitunas
40 pasas remojadas
4 huevos duros
La masa:
El cocinero deberá ser generoso con la sustancia grasa para que la masa quede
como se debe, nada de ratonear la manteca porque quedará dura y seca. El exceso,
por el contrario, deja una masa que se desbarata fácilmente y desequilibra el
sabor al intensificar el gusto graso. Las mantecas irán calientes para templar
la masa.
La manteca de cerdo da una masa muy sabrosa, algo densa y de alguna dificultad
en su digestión gástrica, lo que se llama caer algo pesadita. Después de comer
dos o tres empanadas el comensal quedará más que satisfecho y de segundo plato
aconsejo una sopita.
La manteca hidrogenada produce una masa muy liviana, de menor sabor y sin
dificultades digestivas, pueden comerse hasta cinco empanadas antes de tocar
fondo.
La grasa en pella nos lleva a la cumbre del sabor y de la dificultad digestiva,
con dos empanadas basta; unas tabletas digestivas al iniciar esta comida le
permite subir la cuota a tres. Más adelante contaré la firme de como se obtiene
grasa en pella purificada y más liviana.
Prepare una salmuera con agua muy caliente, que aportará la humedad necesaria
para dejar una masa suave, elástica, sazonada y tibia, fácilmente manejable en
el amasado, uslereo y confección de la empanada. Use harina flor sin aditivos y
ciérnala para descartar pelotiollas.
Ingredientes:
(Para 20 empanadas)
1 kg de harina cernida (8 tazas)
200 gr de manteca caliente
1/2 litro de agua caliente
1/2 cucharada de sal
1 cucharadita de ají de color
(preparado en una cucharada de aceite)
En una tabla de amasar, o simplemente sobre la mesa de cocina forme un cono de
harina, ahueque su interior haciendo un cráter donde irá echando,
alternadamente, salmuera, manteca y color. Con una cuchara revuelva el interior
del cráter para mezclar los ingredientes. En esta primera etapa no meta mano
porque se quemará. Una vez lista la mezcla inicie el amasado con ambas manos
hasta homogeneizarla totalmente. Forme una pelota y abríguela con paños de
cocina para evitar que se enfríe, porque en este caso se tomará de difícil
manejo.
De esta bola de masa, retire porciones como una pelota de tenis para uslerearlas
sobre una superficie enharinada para que no se peguen. Habiendo estirado la masa
hasta obtener un grosor de 2 mm, proceda a cortar con un cuchillo una
circunferencia, use como molde un plato extendido grande. Ponga dos cucharadas
colmadas de pino en el centro de esta masa circular, corone con un trozo de
huevo duro, una aceituna y dos pasas. Moje con los dedos todo el borde de la
masa con agua tibia, para que al doblar una mitad de la circunferencia sobre la
otra mitad, queden bien unidas; con los cantos de las manos oprima todo el
contorno de la unión, haciendo presión para que la masa de adelgace y permita
que los dobleces que efectuará no queden gruesos. Estos dobleces son dos si
quiere la empanada en forma triangular con tres cachos y con tres dobleces si la
quiere trapezoidal; le sugiero que las haga de amboas formas, dejando una de
ellas para el pino picante y la otra para el picante suave, si es que ha
dividido en dos el pino con proporciones diferentes de ají.
Barnice la superficie de la empanada con clara de huevo, usando un pincel si la
desea brillante.
El horneado de la empanada
Ordene la empanadas sobre la bandeja metálica, encienda el horno y caliente el
máximo. Introduzca la bandeja y baje la llama al mínimo, espere 15 minutos y
observe como va el dorado, si están muy pálidas suba la llama. Repóselas 10
minutos cubiertas con un paño, antes de llevarlas a la mesa.